
«¿Y no has pensado en prepararte una oposición?»
Es una de esas frases que casi todos los que emprendemos, en el agro y fuera de él, hemos escuchado alguna vez. La dicen padres, tíos, amigos. Y casi siempre la dicen desde el cariño: quieren para nosotros lo que entienden por seguridad.
Lo entiendo. Elegir el camino incierto, el de montar algo propio, no es fácil. Es un camino que muchos días se hace cuesta arriba y, sobre todo, solitario. Porque mientras la mayoría busca estabilidad, tú estás apostando por algo que todavía no existe.
Y luego están los otros días. Esos en los que te cruzas con gente de tu generación que está haciendo cosas, que ha decidido quedarse, innovar, levantar un proyecto en su pueblo o en su sector. Y se te pasa el cansancio de golpe.
Porque el reto está ahí, sí. Pero la oportunidad, también.
En el campo se nota especialmente. Hoy, solo en torno al 4% de quienes están al frente de una explotación agraria en España tiene menos de 35 años. El dato asusta, pero también dice otra cosa: hay un espacio enorme para quien quiera entrar. El relevo no va a llegar solo. Va a llegar si conseguimos que una nueva generación vea el campo como lo que de verdad es.
Y ahí está, para mí, el verdadero desafío: reinventar el campo. Hacerlo atractivo para quien viene detrás. Porque la agricultura no es solo tradición; es también innovación, tecnología, datos y gestión. Detrás de muchas explotaciones hay hoy más información y más decisiones que en muchas oficinas. Lo que falta, muchas veces, es contarlo.
Porque, en buena parte, esto sigue siendo un problema de relato. El sector tiene tecnología puntera y se comunica de forma analógica, y así es muy difícil que un joven se imagine su futuro aquí. Necesitamos sentirnos orgullosos de lo que somos y de cómo lo hacemos. Y, sobre todo, contárselo al mundo.
Por eso, si eres o conoces a alguien que está emprendiendo, en el agro o donde sea, dile una cosa: que no está solo. Que el camino seguro no siempre es el que más merece la pena. Y que reinventar lo de siempre es, probablemente, una de las cosas más necesarias que se pueden hacer hoy.
Claudia Calzada